La gerenta general del Instituto de Ingenieros de Minas de Chile (IIMCh) participó en el reportaje central de la revista Minería Chilena, dedicado al creciente rol de la minería subterránea para extender la vida útil de los yacimientos y sostener la competitividad de la industria nacional.
La gerenta general del Instituto de Ingenieros de Minas de Chile (IIMCh), Constanza Espinosa, fue una de las especialistas consultadas por revista Minería Chilena para su reportaje central “Minería subterránea: La apuesta para extender la vida de los yacimientos”, publicado en la edición N°541.
El artículo analiza el escenario que enfrenta la industria ante la profundización de los depósitos minerales y el agotamiento de recursos de fácil acceso, factores que posicionan a la minería subterránea como una alternativa estratégica para asegurar la continuidad operacional de las faenas y mantener la competitividad del sector.
Además de la representante del IIMCh, el reportaje recoge las perspectivas de Reinaldo Salazar, gerente de Estudios de SONAMI; Juan Ignacio Guzmán, CEO de GEM Mining Consulting; y Raúl Castro, profesor del Departamento de Ingeniería de Minas de la Universidad de Chile, quienes abordan desde distintas miradas los desafíos técnicos, productivos y estratégicos asociados al desarrollo de operaciones subterráneas en Chile.
Un cambio de paradigma para la minería
Desde la perspectiva del IIMCh, Espinosa plantea que la industria atraviesa un cambio estructural producto de yacimientos cada vez más profundos y menores leyes minerales. Frente a esta realidad, sostiene que avanzar hacia operaciones subterráneas se transforma en una estrategia necesaria para prolongar la actividad de las faenas.
“Hoy, la transición hacia la minería subterránea es una estrategia imperativa para extender la vida útil de nuestras operaciones y sostener la competitividad global del país”, señala la gerenta general del IIMCh.
Espinosa explica que, si bien la explotación a rajo abierto mantiene importantes niveles de eficiencia durante las primeras etapas de los proyectos, factores como el incremento de las distancias de acarreo, el volumen de material estéril, las restricciones geotécnicas y el aumento de los costos operacionales terminan impulsando la búsqueda de nuevas soluciones.
En ese contexto, advierte que la transición hacia el subsuelo trasciende las evaluaciones financieras de corto plazo y pasa a constituir una decisión estratégica vinculada tanto con la continuidad del negocio como con su legitimidad socioambiental.
Seguridad, tecnología y sostenibilidad
Entre los principales desafíos de este proceso, la ejecutiva releva la seguridad operacional y la estabilidad geotécnica, junto con la necesidad de optimizar recursos críticos como el agua y la energía. A ello se suma la incorporación, desde las etapas iniciales de ingeniería, de tecnologías como la automatización, los sistemas remotos autónomos y la electromovilidad.
La transición también supone gestionar el riesgo técnico durante extensos periodos de coexistencia entre operaciones a cielo abierto y subterráneas, procesos que, de acuerdo con Espinosa, pueden prolongarse por más de una década.
El rol articulador del IIMCh
En el reportaje, la gerenta general también destaca el papel que puede desempeñar el Instituto de Ingenieros de Minas de Chile como punto de encuentro entre los diferentes actores de la industria, facilitando el intercambio de conocimientos entre compañías mineras, academia, proveedores tecnológicos, consultoras y autoridades.
“La experiencia demuestra que la minería subterránea presenta desafíos técnicos, operacionales y de capital humano que requieren una colaboración permanente entre los distintos actores del ecosistema”, afirma Espinosa.
En esta línea, destaca instancias impulsadas por el Instituto como la Convención Anual, los Jueves Mineros, las comisiones técnicas y las publicaciones institucionales, espacios orientados a promover el intercambio de experiencias y buenas prácticas, la actualización de profesionales y el análisis de nuevas tecnologías.
A través de estas iniciativas, el IIMCh busca contribuir a una transición hacia la minería subterránea con una visión de largo plazo, sustentada en cuatro elementos centrales: innovación, seguridad, productividad y sostenibilidad.
Experiencia chilena y mirada de futuro
Espinosa también pone en valor la experiencia desarrollada por la industria nacional, destacando a Chuquicamata Subterránea como un hito de la ingeniería chilena y un ejemplo de reconversión de una operación histórica mediante block caving. El análisis incorpora además referencias internacionales como Palabora, en Sudáfrica, y Grasberg, en Indonesia, que evidencian la importancia de una planificación anticipada, una sólida gestión técnica y una cultura basada en datos.
La gerenta general del IIMCh concluye su participación con una reflexión sobre los desafíos que marcarán el desarrollo de la industria durante las próximas décadas: “Al final del día, extraer mineral requiere técnica, pero construir el futuro exige visión. El mañana de nuestra industria se jugará en la profundidad de la roca, pero se resolverá en nuestra capacidad para adoptar la tecnología con sentido humano, audacia técnica y una mirada de largo plazo”.





