Pedro Pablo Pozo es designado por el IIMCh como director de ENAMI por segundo periodo consecutivo

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El director tesorero del Instituto de Ingenieros de Minas de Chile renovó su representación en la Empresa Nacional de Minería, donde buscará aportar una mirada técnica, estratégica y de largo plazo para fortalecer el rol de fomento de la estatal, avanzar en su modernización operacional y contribuir a los desafíos de la pequeña y mediana minería.

Por medio de una carta enviada el 16 de abril de 2026, el Instituto de Ingenieros de Minas de Chile (IIMCh) informó a la Empresa Nacional de Minería (ENAMI) que, en sesión ordinaria de Directorio N° 1.873, celebrada el 14 de abril, Pedro Pablo Pozo Fernández fue designado nuevamente como director de la estatal en representación del Instituto.

Ingeniero Civil Industrial de Minas, ejecutivo chileno y actual director tesorero del IIMCh, Pozo asumió por primera vez esta representación el 1 de abril de 2024. Su renovación para un segundo periodo consecutivo reafirma la confianza del Instituto en su trayectoria profesional, marcada por más de 20 años de experiencia en tecnología minera, automatización industrial y transformación digital.

Desde su rol en ENAMI, Pozo ha participado en instancias vinculadas a la modernización de fundiciones, el desarrollo del litio, la incorporación de nuevas tecnologías y el fortalecimiento del gobierno corporativo de la estatal. En esta nueva etapa, plantea como foco contribuir a una ENAMI más eficiente, moderna y sostenible, sin perder de vista su mandato histórico de apoyo a la pequeña y mediana minería.

“Asumo este nuevo periodo con el compromiso de aportar una visión técnica y de largo plazo”

Su designación como director de ENAMI fue renovada. ¿Qué significa para usted este rol y qué prioridades impulsará?

– Es un honor y una gran responsabilidad que el Instituto de Ingenieros de Minas de Chile haya renovado su confianza en mí. Asumo este nuevo periodo con el compromiso de aportar una visión técnica y de largo plazo a una institución que es el corazón del fomento minero en nuestro país.

Mis prioridades estarán centradas en la sostenibilidad financiera de la estatal, el fortalecimiento de la transparencia institucional y asegurar que la modernización tecnológica llegue efectivamente a la pequeña y mediana minería.

Desde la mirada del IIMCh, ¿cuáles son los principales aportes que busca realizar al directorio?
–Mi aporte se centra en una visión de gestión orientada a resultados. Busco integrar mi experiencia técnica en el ciclo operativo con una mirada estratégica, fundamental para optimizar la cadena de valor de ENAMI.

El objetivo es fortalecer la toma de decisiones basada en la eficiencia de procesos, el control de gestión y la maximización de activos, asegurando que la estatal opere con la agilidad y competitividad que exige la minería moderna, pero manteniendo siempre el rol social que nos mandata el fomento minero.

“La urgencia hoy radica en alcanzar la excelencia operacional en toda nuestra red de plantas de beneficio”

¿Cuáles cree que son las áreas más urgentes para fortalecer la competitividad y sostenibilidad de ENAMI?
– Más allá de proyectos específicos de infraestructura, la urgencia hoy radica en alcanzar la excelencia operacional en toda nuestra red de plantas de beneficio. Debemos centrar los esfuerzos en la modernización de los procesos de procesamiento de minerales, enfocándonos en la eficiencia hídrica y energética, que son los factores que hoy determinan la viabilidad de cualquier operación minera.

Es fundamental fortalecer la capacidad de respuesta de nuestras plantas para mejorar la recuperación metálica y reducir los costos de tratamiento. Una ENAMI competitiva es aquella que logra estandarizar sus procesos y optimizar su logística, asegurando que el apoyo al pequeño y mediano minero sea técnica y económicamente sostenible en el tiempo, independientemente del ciclo de precios.

¿Cómo pueden la automatización y la transformación digital contribuir a una ENAMI más moderna?
–La tecnología es el gran habilitador. Herramientas como el mantenimiento predictivo, el análisis de datos en tiempo real y la automatización de procesos críticos pueden transformar la eficiencia de nuestras plantas.

Para el pequeño minero, la transformación digital significa mayor transparencia en sus leyes de mineral y procesos de pago más ágiles. Mi visión es una ENAMI que utilice la tecnología para reducir la incertidumbre operativa y maximizar el valor de cada tonelada procesada.

“El fortalecimiento del gobierno corporativo es clave, y aquí es donde el aporte histórico del IIMCh cobra especial relevancia”

¿Qué oportunidades observa para ENAMI en áreas como el litio y el fortalecimiento del gobierno corporativo?
–ENAMI tiene hoy una oportunidad histórica de posicionarse como un socio estratégico de clase mundial. Un ejemplo claro es la reciente alianza con Rio Tinto para el proyecto Salares Altoandinos, lo que demuestra que la estatal puede atraer a los líderes de la industria global cuando existe confianza institucional.

En este contexto, el fortalecimiento del gobierno corporativo es clave, y aquí es donde el aporte histórico del IIMCh cobra especial relevancia. La participación de representantes técnicos e independientes del Instituto ha sido, y debe seguir siendo, una garantía de continuidad, rigor profesional y visión de Estado en el directorio.

Históricamente, el IIMCh ha blindado la toma de decisiones de criterios coyunturales, aportando un sustento técnico que es precisamente lo que permite que socios como Rio Tinto confíen en nosotros. Mantener y fortalecer esta colaboración es esencial para que ENAMI lidere con éxito desafíos complejos como el desarrollo del litio y la adopción de nuevas tecnologías.

Como director tesorero del IIMCh, ¿cómo proyecta el trabajo conjunto entre ambas instituciones?
–Veo una sinergia total. Desde el IIMCh podemos proveer la asistencia técnica y el debate de ideas que ENAMI requiere para sus grandes proyectos.
Mi meta es que el Instituto no solo sea un representante en el directorio, sino un aliado estratégico en terreno, facilitando la transferencia de conocimiento hacia los pequeños y medianos productores, asegurando que el sector siga siendo el motor de desarrollo regional en Chile.