Mine Class y la Universidad Mayor presentaron diplomados en minería a cielo abierto y subterránea, además de un proyecto de centro de entrenamiento que busca preparar a los trabajadores antes de operar en faena. La actualización de competencias frente a la automatización y la operación remota fue el eje del Jueves Minero realizado por el Instituto de Ingenieros de Minas de Chile (IIMCh) el pasado 1 de octubre.
Bajo el título “El futuro de la capacitación en el sector minero”, la sesión abordó cómo acercar la formación a las necesidades de una industria que requiere trabajadores preparados para incorporar nuevas tecnologías y mantener operaciones seguras.
El encuentro contó con Carlos Valenzuela, ingeniero civil de minas y presidente del directorio de Mine Class; Claudio Valenzuela, CEO y cofundador de la empresa; y Fernando Marín Cruchaga, socio principal de MAO Arquitectos y vicerrector interino de Desarrollo de la Universidad Mayor. La actividad reunió a asistentes presenciales y participantes conectados vía Zoom.
Formación continua y transferencia de conocimiento
Claudio Valenzuela destacó que el recambio generacional plantea el desafío de transferir la experiencia acumulada por los trabajadores que se retiran. A ello se suma la necesidad de formar personas capaces de operar y mantener las tecnologías que se incorporan a las faenas. “La tecnología no funciona por sí sola”, señaló, al vincular la capacitación con la continuidad operacional y la productividad.
Como antecedente, presentó resultados de una radiografía realizada por Mine Class a más de 2.000 personas: el 99% consideró esencial la capacitación y el 75% manifestó preferir una modalidad en línea. También subrayó la importancia de ampliar el acceso a la formación entre trabajadores de empresas proveedoras y contratistas, y de incorporar más talento femenino para responder a las necesidades del sector.
En este contexto, Carlos Valenzuela dio a conocer dos diplomados desarrollados por Mine Class y presentados en el marco de un convenio con la Universidad Mayor, enfocados en minería a cielo abierto y minería subterránea. Los programas contemplan contenidos de economía de minerales, geología, geoestadística, geomecánica, diseño y planificación minera, además de cierre de faenas.
Según explicó, los diplomados se imparten de manera asincrónica, lo que permite a los estudiantes acceder a los contenidos de acuerdo con su disponibilidad y avanzar a su propio ritmo. Cada módulo incorpora una evaluación para revisar los conocimientos adquiridos.
Un proyecto para entrenar antes de operar
Fernando Marín Cruchaga presentó el proyecto de un Centro de Entrenamiento y Simulación Minera que la Universidad Mayor impulsa junto con Mine Class. La propuesta busca generar un entorno controlado donde estudiantes y trabajadores puedan practicar procedimientos y desarrollar competencias antes de enfrentarse a las condiciones de una operación real.
Bajo el concepto de “entrenar antes de operar”, el diseño contempla un túnel simulado de cerca de 50 metros, espacios para simuladores de equipos y salas de clases. La intención es recrear condiciones como temperatura, sonidos y olores, e incorporar escenarios de entrenamiento definidos a partir de los procesos y estándares de las compañías mineras.
Marín explicó que el modelo considera la participación de la universidad, las empresas mineras y los proveedores tecnológicos. La institución académica aportaría el respaldo metodológico; las compañías, los protocolos y requerimientos operacionales; y los proveedores, las tecnologías de simulación y los equipos. Precisó que la iniciativa se encuentra en desarrollo y en búsqueda de financiamiento.
Medir resultados y favorecer la permanencia
Durante el diálogo con los asistentes, se planteó la necesidad de evaluar cuánto aporta la capacitación a la seguridad y la productividad. Claudio Valenzuela reconoció que relacionar directamente la formación con indicadores operacionales sigue siendo un desafío, y destacó que la digitalización permite ampliar la cobertura, medir la participación y homologar los contenidos impartidos.
La conversación también abordó la formación dual, que combina aprendizaje teórico y experiencia práctica, además del liderazgo y el trabajo en equipo como competencias relevantes para enfrentar situaciones complejas en faena.
Por su parte, Gina Román, directora secretaria del IIMCh, invitó a revisar cómo los programas de capacitación responden a las necesidades de un talento cada vez más diverso. En particular, destacó que las mujeres requieren oportunidades que favorezcan tanto su ingreso como su permanencia en la industria.
El talento femenino “necesita la oportunidad de permanecer”, expresó. Su reflexión abrió una pregunta sobre qué competencias e indicadores deben incorporarse a la formación para acompañar ese objetivo y evitar que los programas reproduzcan estructuras que no consideran las necesidades de quienes hoy se integran al sector.





