Carta del Presidente a los socios

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Codelco tiene su propiedad garantizada por rango constitucional. Más aún, en el imaginativo popular y en la visión mayoritaria de sus ciudadanos, Codelco es una “empresa de todos los chilenos”.


Estimados (as) colegas:

Quiero aprovechar estas líneas para referirme en particular a CODELCO, la empresa cuprífera de todos los chilenos y principal empresa estatal. Produce alrededor de 1/3 del cobre que Chile exporta y está próximo a cumplir 50 años de vida (contado desde la nacionalización de la gran minería por unanimidad del Congreso en el año 1971) y tiene recursos y reservas para operar al menos durante 50 años adicionales.

Codelco ha tenido un desarrollo espectacular durante su vida, hoy produce más de 5 veces la media del último quinquenio de operación de las empresas norteamericanas. Lo anterior ha sido posible gracias a su capacidad de gestión industrial y que el Estado le permitió de endeudarse para hacer inversiones, ya que sólo excepcionalmente se le autorizó a capitalizar parte de sus excedentes.

Codelco tiene su propiedad garantizada por rango constitucional. Más aún, en el imaginativo popular y en la visión mayoritaria de sus ciudadanos, Codelco es una “empresa de todos los chilenos”.

Codelco ha aportado riquezas y desarrollo al país, da empleo directo e indirecto para decenas de miles de personas y es un orgullo para la gran mayoría de los profesionales de nuestro mundo minero, y su desempeño permite soportar un porcentaje relevante del gasto social de Chile.

Es cierto que Codelco está muy endeudada, producto de la política de extracción de sus excedentes de todos los Gobiernos que ha tenido nuestro país desde la década del 70. Pero también es efectivo que su gestión corporativa, de creciente independencia de los gobiernos de turno, y la capacidad y competencia de sus líderes técnicos le ha permitido continuar su desarrollo a pesar de las amenazas de todo tipo, superando crisis financieras, sociales y sanitarias con relativo éxito.

Codelco no necesita ser valorizada como un todo, porque crea la sensación de que será eventualmente vendible, lo cual parece políticamente imposible, pero sí requiere que su desempeño mejore en todos los aspectos que pueden ser discutibles de su gestión: castigar con dureza cualquier intento de corrupción, mejorar el desempeño de la gestión de los proyectos estructurales, priorizar la búsqueda de la excelencia por sobre cumplir procedimientos burocráticos (originados por una mala aplicación de la necesaria fiscalización de la institucionalidad publica), agilizar la gestión operacional, con énfasis en aumentar la productividad (vía robotización y remotización), y mejorar sus indicadores financieros para volver a estar en el primer cuartil de las costos de operación de las mineras del mundo.

Hay varias empresas de minería privadas que en una evaluación económica indican valores de patrimonio negativo y, sin embargo, producen cobre y generan riquezas para el país. ¿Deberíamos pedir que las cierren o suspendan?, ¿tiene sentido valorizarlas como un todo?

La triada entre la minería estatal, minería privada nacional y minería privada extranjera ha sido muy exitosa en el desarrollo de la minería chilena y ha sido el motor del crecimiento de la economía del país. Este año la minería posiblemente se acerque aportar el 15% del PIB, dada la merma de las otras industrias producto de las crisis.

Hay que apoyar a la minería chilena evitando crear conflictos artificiales que no aporten nada. Chile no requiere de más estatizaciones de empresas mineras privadas y tampoco requiere la privatización de las empresas estatales.

Chile requiere más y mejor minería, más eficiente y eficaz, respetuosa del medio ambiente y las comunidades, que se vincula con un número importante de empresas nacionales de servicios. Chile hoy produce algo más de 6 millones de toneladas de cobre fino al año (en cátodos y concentrados) y tiene las reservas y el potencial de proyectos en curso de producir sobre 10 millones (+67%) en la próxima década si los chilenos apoyan el desarrollo minero y no se entorpece con leyes ilógicas y restrictivas y/o por la acción de grupos anti-progreso.

Luego, a juicio del IIMCh, no es necesario evaluar a Codelco como un todo, porque produce la sensación de ser eventualmente vendible. Siempre es conveniente evaluarlo como un negocio de larga duración y que brinda importantes y necesarios recursos al presupuesto de la Nación.

Reciban un cordial saludo,

Juan Rayo prieto
Presidente
Instituto de Ingenieros de Minas de Chile